Ante esta dedicatoria, uno no puede quedar impasible. Se trata de un regalo. Él le regala un libro a ella. Y le escribe una dedicatoria. Los libros y las canciones suelen ser herramientas muy usadas a la hora de tratar de definirse. Y no sólo para eso. También para tratar de impresionar. No seré yo quien lo critique cuando la mayoría de mis escritos las utilizan con ésas y otras intenciones. Él ha elegido un libro de Chandler como medio para sus fines sentimentales (porque sus fines son, en principio, sentimentales). Le alabamos el gusto. Y le deseamos éxito incluso. Y luego le pone esta dedicatoria. En su subconsciente, relaciona a Raymond Chandler con Humphrey Bogart. No es raro. Pero confunde al Bogart Philip Marlowe con el Bogart Rick de “Tócala, Sam” en "Casablanca", confusión rayana en el delirio. No sólo usas un libro de Chandler para tus intenciones sin tener ni idea de él. Además lo dedicas con este fragmento de letra tan infame, tan pretencioso, tan grimoso. Y, para colmo, ¿Joe Cocker? No es que ya no le desee éxito. No sólo es que le desee el mayor de los ridículos, el mayor de los rechazos, el mayor de los abandonos. No sólo…
sábado, 14 de marzo de 2026
Billy Joel, idiota
Ante esta dedicatoria, uno no puede quedar impasible. Se trata de un regalo. Él le regala un libro a ella. Y le escribe una dedicatoria. Los libros y las canciones suelen ser herramientas muy usadas a la hora de tratar de definirse. Y no sólo para eso. También para tratar de impresionar. No seré yo quien lo critique cuando la mayoría de mis escritos las utilizan con ésas y otras intenciones. Él ha elegido un libro de Chandler como medio para sus fines sentimentales (porque sus fines son, en principio, sentimentales). Le alabamos el gusto. Y le deseamos éxito incluso. Y luego le pone esta dedicatoria. En su subconsciente, relaciona a Raymond Chandler con Humphrey Bogart. No es raro. Pero confunde al Bogart Philip Marlowe con el Bogart Rick de “Tócala, Sam” en "Casablanca", confusión rayana en el delirio. No sólo usas un libro de Chandler para tus intenciones sin tener ni idea de él. Además lo dedicas con este fragmento de letra tan infame, tan pretencioso, tan grimoso. Y, para colmo, ¿Joe Cocker? No es que ya no le desee éxito. No sólo es que le desee el mayor de los ridículos, el mayor de los rechazos, el mayor de los abandonos. No sólo…
lunes, 9 de marzo de 2026
No sé qué cosas
miércoles, 4 de marzo de 2026
Las olas
jueves, 26 de febrero de 2026
Calles. Cosas. Y enamorarse
Sus calles. Los nombres de las mismas.
Qué bien suena la calle Candiota.
O pasar por aquí cantando -silencio en la noche, ya todo está en calma.
O tener un edificio para que la genta riña y no en cualquier sitio. Todo bien organizado.
Y un paseo para los tristes. Sólo para ellos. Sólo.
Sus cosas. Parecerá raro, pero me sorprendió que, en Granada, te encuentres granadas por todas partes.
En los bancos.
En los parques.
En los bolardos.
Se acerca la Semana Santa. Vimos músicos ya ensayando, uniformados. Dos bares temáticos encontramos, decorados con imágenes, en cuya televisión sólo se emitían pasos. Y muchos puntos de venta de recuerdos relacionados.
sábado, 21 de febrero de 2026
Afinados
lunes, 16 de febrero de 2026
Desmond, Max y Molly
jueves, 12 de febrero de 2026
El presente y el futuro
martes, 3 de febrero de 2026
Mamede. Lopes
miércoles, 28 de enero de 2026
Libros y películas. "La jungla de asfalto"
jueves, 22 de enero de 2026
Los jueves culturales
Hace muchos años (¿cuántos? Muchos) los huertanos iban a la capital, Valencia, a vender sus productos. Con sus carromatos repletos atravesaban los puentes sobre el Turia que llevaban a las puertas de la ciudad. Dichos puentes estaban plagados de imágenes de santos no tanto por fe como por superstición, puesto que los valencianos pensaban que protegían a la ciudad (quedan esculturas tanto en el puente de la Trinidad como en el del Real. No sé si serán de entonces. Creeremos que sí). Los huertanos, con sus carros, a veces golpeaban las imágenes, siendo la parte más frágil de aquellas las manos, que se solían romper. El alguacil que vigilaba el tráfico, al verlo, ordenaba al causante del daño que volviera a repararlo, o que pagase, si no, la multa. Pero no daba la orden en castellano sino en valenciano y, así, mandaba al infractor, de malas maneras, –a fer la mà (hay otras teorías para explicar el origen de esta expresión tan valenciana, algunas muy obvias y procaces, pero ésta es mi favorita). Y no sé si habrá mejor manera de mandar a alguien o a algo lejos, o para calificar negativamente de forma más descriptiva cualquier situación.
viernes, 16 de enero de 2026
Decepciones
sábado, 10 de enero de 2026
Grandes inventos en la historia de la humanidad. Hoy: la bola de espejos
Entramos al teatro. Mientras nos acomodamos suena “September”, de Earth, Wind and Fire. Nos sentamos. Allí arriba está, girando. Nos llega su reflejo. Avisan de que quedan cinco minutos para que empiece la representación. La última canción seleccionada antes de que se apaguen las luces es “Last dance”, de Donna Summer. Sin que hubiera subido el telón la noche ya era perfecta.
(Y aquí quiero abrir un paréntesis:
No sólo en mi sueño. Cada vez que la escucho).
domingo, 4 de enero de 2026
Refritos: La Gran Orden de la Menina de Oro
martes, 30 de diciembre de 2025
El buen soldado
martes, 23 de diciembre de 2025
Para todos los que somos
Feliz Navidad.
P:D. La tradición que me impongo me obliga a enlazar tal día como hoy canciones navideñas. Me levanto la imposición. Este año, de regalo, canciones no navideñas. Dos goles por la escuadra que me ha vuelto a marcar mi hija. Dos golazos.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Y es por cosas así por lo que no tengo amigos
jueves, 11 de diciembre de 2025
Tú vales, chaval: L
miércoles, 3 de diciembre de 2025
También de dolor se canta, Llorona, cuando llorar ya no se puede
jueves, 27 de noviembre de 2025
Anema e core (Se fosse vero)
viernes, 21 de noviembre de 2025
No perdono a mi padre que no fuera rico
La foto está tomada en la cafetería del hotel que está situado en la cima del monte Igueldo. Desde la terraza, las vistas de la bahía de la Concha y de la costa del Cantábrico son fabulosas. Se ve hasta el Ratón de Guetaria (el sol ya se ocultó tras el Ratón). Y dentro de la cafetería, todo tan perfecto, tan respetuoso, tan educado, tan sofisticado, tan distinguido, tan estiloso, tan elegante. Y allí, sentado, sintiéndome un hombre de mundo, cosmopolita, aparentando naturalidad y saber estar, mirándolo todo fascinado.


