lunes, 11 de abril de 2016

Ojos negros

(…negros como la albahaca. Negros como el trigo negro. Y el negro, negro limón. Y ya que tengo que pedir perdón por el chiste malo, lo haré también por esto otro).

Ayer domingo se celebró una carrera en la vía verde de Ojos Negros. Bueno se celebraron tres: un diez mil que comenzaba en Jérica, una media maratón que empezó en Caudiel y un maratón que salió desde Barracas. Las tres carreras arrancaron a las nueve y las tres tenían la meta en Navajas. Dice el chiste que Cruzcampo sacó la Shandy con sabor a melocotón para que los que beben Shandy pudieran llamar maricón a alguien. Gracias a que había un diez mil puedo llamar maricón a alguien, porque no fui valiente (tampoco tenía ganas de hacer dos maratones en cuatro semanas) y me apunté a la media. Por el desplazamiento y las circunstancias del transporte tuve que levantarme a las cinco y media de la mañana. A las seis y cuarto salía de casa. Hay cosas que, si nos pagasen, no haríamos y ésta es una de ellas.

Mañana muy fresca y con nubes, perfecta para correr. Calentamiento por caminos de tierra alrededor del pueblo, donde he hecho amistad con un almendro. Mil y pico tíos inscritos para la media (mil sesenta y cuatro hemos terminado). Unos cuantos corredores y mucho runner. Me dice Tomás climaturbio que no me meta tanto con los runners puesto que han llenado las carreras de tías. No digo que no, pero podían aprender que, en una salida, sobre todo si es estrecha, deben colocarse con los de su nivel porque, por muy buenas que estén y por muy tontos que seamos los tíos y todo se lo perdonemos, molestan. Como los putos runners de mierda (valga la redundancia). Casi me peleo con dos de ellos que no iban ni a seis minutos kilómetro y allí estaban, haciendo tapón porque corrían con manguitos y aplicación en el móvil y ellos lo valían.

Superada la salida hay un tramo de sube y baja por caminos de tierra hasta incorporarnos a la vía. La vía verde está asfaltada aunque de aquella manera. Vas casi todo el rato hacia abajo, salvo algún cambio de pendiente a la inversa, pero siempre con pendientes suaves, En el paso por Jérica te hacen subir algún repecho pero corto y asequible. Se atraviesan varios túneles iluminados de manera muy tenue (menos mal) a los que cuesta acostumbrarse al entrar (he pensado que tendría haber corrido con un parche como los piratas, para llevarlo sobre un ojo u otro según estuviera dentro o fuera del túnel y así no perder tiempo adaptándome a la oscuridad). Dentro de los túneles había bastantes charcos y, en uno de ellos, incluso parecía que lloviese. Y tras enumerar las pegas he de decir que el recorrido me ha encantado. Precioso. Fabuloso. Un verdadero placer correr por allí. He echado de menos no correr con Fernando climaturbio, que siempre aprovecha este tipo de recorridos para darnos lecciones de botánica.

He corrido fenomenal. He disfrutado como hacía mucho. La primera mitad iba bien, pero en la segunda me han salido los kilómetros de Barcelona (y los ritmos que nos mete entrenando Gustavo) y me he hinchado a pasar gente. Iba a cuatro el kilómetro, la verdad, pero tenía la sensación de ir volando, más que nada porque caían uno detrás de otro. Y ya en Navajas, sin cadena alguna. Al final, 1:26:44. Muy contento. El tiempo hay que relativizarlo, dadas las características del recorrido, pero he disfrutado. Y el puesto en meta ha sido excesivamente bueno para el tiempo hecho (el vigésimo octavo). Como he comentado, había mucho runner. Y son una banda,

Pasé al pabellón donde se recogía la bolsa. Comí y bebí algo y salí. Al salir se pasaba junto al baño femenino. Tomás, son un montón y todas muy guapas, pero que sepas que hacen caquita de la que no huele a rosas. Qué pestuzo. Ya fuera he escuchado que, por megafonía, daban los nombres de los tres primeros en categoría masculina plus cincuenta (lo han dicho así. También decían finisher y 21k en vez de media maratón. Siempre se puede ser más gilipollas) y han dicho mi nombre. De nuevo al podio, mi lugar natural. Lo normal.


Y estaba eufórico, por mi carrera y por el podio. Y también porque me ha gustado mucho esta carrera. Una carrera singular, como puede ser la Hoz del Huécar. Una carrera que, en mi opinión, hay que hacerla por el placer de hacerla, aunque luego la compitamos porque un dorsal nos pierde. Una carrera a la que, siempre que pueda, volveré.

Y luego llegaron las malas noticias. Dos muertos. Y no eran dos inexpertos. Y es noticia en prensa, radio y televisión. Ya estamos con el alarmismo. Veremos si no nos trae consecuencias y de qué tipo. Ojos negros. Qué día tan fabuloso. Y qué pena.

2 comentarios:

Paco dijo...

Esta me la apunto para hacerla con la bici

El Impenitente dijo...

Te gustará. Y si la haces en bici, que sea entera, desde Ojos Negros hasta Sagunto. No te preocupes que tampoco darás tantos pedales.