martes, 20 de octubre de 2026

Remedios

Me mandó Ana una foto donde, dentro de una piscina, un nadador tiene los dos brazos levantados. Al pie se puede leer el siguiente texto: Acabo de derrotar a Remedios. Tiene ochenta años. No sabía que estábamos compitiendo. Estoy en mi mejor momento.

Esa foto me representa.

Normalmente Remedios soy yo, viendo cómo me pasan los de las calles adyacentes, aunque algunas veces, al comenzar un largo, Remedios. Va tres metros delante de mí. Voy recortándole poco a poco. Nos emparejamos a falta de cuatro metros. Meto la mano en el último momento. Toco el bordillo. Gano. No levanto los brazos. Sigo nadando. Pero mi sonrisa de satisfacción ilumina todo el fondo de la piscina. Mi mejor momento.


Los domingos por la mañana suelo ir a nadar a una piscina cerca de mi casa. El socorrista que está últimamente es un chaval de veintipocos años que siempre tiene puesto a Michael Jackson. Se agradece (por supuesto, se lo he hecho saber). Nadando la música se escucha poco. Como suelo dividir los metros totales en varios bloques, hago un par de paradas, paradas que alargo mientras dura la canción que está sonando. El socorrista a veces está sentado. A veces está de pie. Bailando. No imita a Michael Jackson. Baila. Y, cuando vuelvo a nadar, pienso que si tuviera que actuar para socorrer a alguien (a Remedios, en mi fantasía), cuando todo hubiese acabado en un susto sin importancia satisfactoriamente resuelto, él, mientras suena Michael Jackson, volvería a su sitio haciendo el moonwalk y sonreiría iluminando la piscina. Su mejor momento.

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