Por la tarde, si mi padre venía a comer a casa, nos acercaba a mi hermano y a mí. Nos subíamos en el asiento de atrás porque, en Doctor Esquerdo, recogíamos a José Antonio. Éste era un asturiano grandullón, compañero de mi padre. Solían hablar de trabajo. Al cruzar Conde de Casal o al subir Doctor Esquerdo, si el semáforo se ponía en amarillo, mi padre preguntaba - ¿Lo pinto de verde? Y José Antonio respondía -píntalo de verde. No siempre hablaban de trabajo. Si el día era soleado, al entrar José Antonio decía -cómo pega el Lorenzo. Y entonces los dos, compitiendo por ver quién engolaba más la voz, empezaban -al sol le llaman Lore Lorenzo y a la luna luna, Catalina lina. Cuando se acuesta Lore Lorenzo, se levanta vanta, Catalina lina. Al poco nos bajábamos nosotros y ellos seguían su camino. Nos dejaban un poco lejos del colegio, aunque no nos importaba porque en el recorrido teníamos un circuito e íbamos echando carreras hasta que llegábamos. Sudando. Y si hacía sol, cantando. Lorenzo. Catalina.
“I want to hold your hand” es una canción fabulosa. Mítica. Legendaria. Sin embargo, Lorenzo y Catalina la miran por encima del hombro. Porque pueden.
No hay comentarios:
Publicar un comentario