lunes, 13 de diciembre de 2010

Sobre dioses, tumbas, piedras y cuadros

El pasado jueves al final de la mañana me llamó el Senséi para preguntarme si me había enterado de lo de Marta Domínguez. No tenía ni idea. Desde ese momento he leído todo lo que he encontrado sobre el tema y apenas me lo he podido quitar de la cabeza. También pensé que tenía que escribir sobre este asunto. Al fin y al cabo celebré su triunfo en Berlín y sentí como propia su caída en la final de Pekín y era casi una obligación. Aunque no sabía bien qué escribir. Al final iba a ser más de lo mismo, más sobre la decepción, sobre los ídolos caídos, sobre todas esas cosas. Si hubiese dado positivo habría sido distinto. No es que me parezca bien pero tampoco condeno el dopaje de manera tajante. Si el deporte es salud el deporte de élite o la alta competición es de todo menos sano. Eso ya no es deporte. Eso es show business o espectáculo o como se quiera conocer. Y pretender pureza en algo donde además ha metido mano el dinero, donde se exhiben banderas, suenan himnos y se cuentan medallas, algo que no deja de ser un gran negocio y un escaparate es un tanto iluso. Aceptemos la alta competición como lo que es y no nos rasguemos las vestiduras tan fácilmente. Y el que quiera (y pueda) meterse en ese negocio que lo haga. Pero a Marta Domínguez no la han empapelado por dopaje. Ha sido por algo peor, algo muchísimo peor. Ha sido por algo que no puede tener justificación. Y, por lo menos para mí, tampoco tiene explicación. Marta Domínguez lo tenía todo hecho. Marta Domínguez tenía la vida resuelta. Y entonces, ¿por qué? ¿Avaricia? ¿Soberbia de creerse intocable, de pensar que estaba por encima de todo? No lo entiendo, Marta. No lo puedo entender.

Me desvelé el sábado y me puse a leer. Josefina Aldecoa. “La casa gris”. Y me encontré con la siguiente frase –Su entusiasmo por la cultura no ha decaído, pero ya no asocia el talento a hombres o personas a las que le gustaría conocer, sino que se conforma con la belleza de las piedras, de los cuadros. Y empecé a pensar. Y, en lo que respecta al arte, admiramos la obra aunque el autor nos despierte de todo menos simpatía. Los discos de los Beatles son maravillosos aunque no haya habido en el mundo dos tíos más cretinos que Lennon y McCartney (la maldición de los Beatles es que McCartney no estuviera también el ocho de diciembre del año ochenta delante del edificio Dakota). Y seguí pensando. Y sé que soy un mitómano y que tengo mi nicho de mitos en el deporte. Y luego vienen los tortazos y los disgustos. Y pensé por qué no puedo hacer lo mismo con el deporte que con el arte (teniendo en cuenta que tal vez el deporte sea una de las artes), por qué no puedo abstraerme de nombres, de personas y quedarme con las carreras, con los saltos, con las etapas, con jugadas, con golpes, con ejercicios, con goles, con hechos. Pensé que por qué con el deporte no puedo prescindir de hombres o personas y quedarme con los cuadros, con las piedras, con piedras como losas sobre sepulcros repletos de héroes fallidos, de dioses de barro, de becerros de oro, de ídolos falsos, de mitos muertos. Y pensé que por qué no. Por qué no. Y me prometí el intentarlo.

8 comentarios:

Juan Rodríguez Millán dijo...

Qué intento tan difícil. Y qué complicado va a ser esto, después de que Marta lo niegue todo. Ojalá sepamos algo concreto pronto. Muy pronto. Ya, por favor.

Slim dijo...

va, no me lo creo, porque a ti te gustan mucho los mitos, demasiado, eres un poco como yo.
ya sabes que los ciclistas para mi son verdaderos idolos, y siempre me estan fastidiando con noticias de este tipo (y no solo eso, encima tengo que aguantar muchas veces los comentarios de gente a los que les pareces marciana por apoyar un deporte con tanta trampa)Pero que quieres, para mi seguirán siendo unos héroes, me seguiré emocionando cada vez que uno de ellos gana una etapa, una contrarreloj, o sube un puerto a toda máquina, seré fan del proximo COntador y si supiera rezar lo haría para que saliera absuelto de su proceso.

Altosybajos dijo...

Me quedo mudo y no sabría que comentar a todo lo que está pasando.

El deporte de élite es espectáculo y como espectáculo conlleva una parte de teatro. Y en el mundo del teatro hay representación. La vida del artista es corta y todo vale para sorprender al público.

Pero en mi caso cuando veo ciertos deportes como el atletismo el corazón acompaña a la mirada y llego a compartir el esfuerzo agónico del atleta. Me niego a creer que me están engañando. Me romperían el corazón.

El Impenitente dijo...

Me llamó mucho la atención como saltaron muchos atletas directos a la yugular de Marta. No hubo corporativismo. Todo lo contrario. ¿Envidias? No lo sé, pero algo no huele bien ahí. Y tiene muy mala pinta.

Para mí los ciclistas también siempre serán muy especiales. Como los atletas. Por eso me duele que sean tratados como apestados. Y, ¿son los únicos apestados? Chi lo sa.

SisterBoy dijo...
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SisterBoy dijo...

A mí también me ha parecido curioso esa iniciativa de los atletas de firmar un documento pidiendo limpieza en el deporte "después" del escándalo y no "antes". Como aquel personaje de Mistery Man que tenía el super poder de volverse invisible a condición de que nadie le estuviese mirando.

De Odriozola no diré nada porque no conozco su trayectoria, pero en las dos veces que le he visto la jeta (esta y otra hace mucho años, en el 92 como consecuencia de un conflicto que tuvo con aquella corredora hispano-no-se-dónde)me ha parecido un fantoche

GARRATY dijo...

Yo no soy partidario de la "barra libre" que propugnas.
Si por algo admiro a los atletas es porque, ademas de tener unas cualidades innatas, veo en ellos el espiritu de sacrificio que les lleva a entrenar hasta reventar en busca de un poco de gloria, que no de dinero porque en este deporte no se ganan millonadas.
Me gustaría poder pensar que el deportista que desfila cada cuatro años en unos juegos olímpicos (mataría por saber qué se siente) es el que más empeño ha puesto y no el que ha dispuesto del mejor, y menos escrupuloso, médico o del mayor presupuesto para sustancias. Por eso me ha sentado tan mal lo de Marta Domínguez a la que, como la mayoría de los que nos gusta este deporte, tenía idealizada. Llamame cursi.
En cuanto a la reacción del resto de atletas, no la veo mal. Me parece mucho peor la ley del silencio que impera en el ciclismo. Algo así como "entre bomberos no nos pisemos la manguera". Lo que sí deberíamos hacer es guardar la lista de los firmantes de la declaración del otro día para analizar, en unos meses, cuantos han caído por lo mismo.
Por cierto, tíos tan metidos en el mundillo como tu "amigo" del aeropuerto de Berlin ¿sabrían algo del tema? ¿lo ocultarían?. Que interesante sería aquella conversación ahora.

El Impenitente dijo...

Cuando Marta era poderosa, todos callados. Cuando la han visto en el suelo, todos a la yugular. Nada nuevo bajo el sol.

Odriozola lleva siendo presidente desde hace más de veinte años. Es presidente y seleccionador (Villar y Del Bosque a la vez). Se piensa que el atletismo es él. Los triunfos son suyos. Los fracasos de los demás. En Rusia hay doping. En EEUU hay doping. En España no hay doping. Si hay un positivo se oculta y se disimula. Cuando explota todo este asunto no sabe nada porque él no se entera de nada. Es sólo una víctima. Un producto típicamente español. En tiempos de Franco se decía lo siguiente: En el camino de El Pardo según se llega a la ermita hay un letrero que dice: maricón el que dimita. Nada nuevo bajo el sol.

Garraty, yo no estoy a favor de la barra libre. Sólo hay cosas que no pueden ser. Tú eres maratoniano. Cuando estamos liados hay semanas de algo más de cien kilómetros y eso es muy duro. Los atletas de élite hacen más de doscientos kilómetros semanales. Vale que son seres priviliegiados, que son profesionales y dedican tanto a la recuperación y tienen sus fisios, pero también tienen sus médicos. Y sus complementos. Y sus suplementos. Sólo con la alimentación es imposible. ¿Qué es el doping? ¿Consumir productos prohibidos por el COI o por las asociaciones? ¿No es doping todo lo que no sea alimentación? ¿No es doping todo lo que sean cápsulas, píldoras, pomadas, inyectables y demás? Hacer doscientos kilómetros a la semana no es humano. Hacer treinta y cinco mil kilómetros al año como hacen los ciclistas no es humano. Humanicemos el deporte. Llevémoslo a dimensiones reales. Recuperemos entonces el ideal.

Y yo también hubiese matado por ir a unos Juegos. Me hubiese comido hasta un chuletón vasco tratado con clembuterol.

El amigo de un amigo mío fue, a mitad de los ochenta, campeón de España junior de triple salto. Hablando entonces con él me dijo que los atletas de Pascua Piqueras se metían de todo. Si yo lo sabía, que no soy nadie, ¿no lo sabía Odriozola?

Y yo también me he acordado estos días de mi amigo de Berlín.