miércoles, 10 de septiembre de 2008

Tulegatan

Cuando los climaterios comentaron la posibilidad de ir a correr la media maratón de Estocolmo no lo dudé. Mis conocimientos sobre Estocolmo entonces (y esto lo confieso avergonzado) apenas ocupaban dos líneas siendo la primera de ellas: capital de Suecia y no le veía más atractivo a la ciudad que el hecho de que Estocolmo no es Valencia y a mí todo lo que sea viajar y cambiar de aires y ver cosas diferentes siempre me compensa y me merece la pena, así que, como las oportunidades están para aprovecharlas y como si no era ahora tal vez no fuese nunca, dimos un paso al frente y llamamos a la puerta de Ryanair.

Cuatro días hemos pasado por allí. Nosotros hemos ido los cuatro y en total éramos, entre climaterios y allegados, diecisiete. Por poco no hemos coincidido con Slim y Cucumber. Podría hacer la crónica de estos días y hacer una exposición de la ciudad, pero no puedo. Todavía no he sido capaz de cerrar la boca. No soy mucho de recomendar, pero esta vez lo voy a hacer. Hay que ir a Estocolmo. Hay que ir. Y no sólo por las suecas y los suecos (Ana se ha pasado cuatro días dando palmas y haciendo la ola. A mí las suecas me han gustado bastante, pero, de cerca (de cerca son dos metros. De muy cerca no las conozco) no rematan. Les falta algo. Igual suena como lo de la zorra y las uvas, pero es así). La ciudad, el Báltico, el Mälaren, esas islas, esos puentes, esos edificios, esas vistas, esos palacios, esos paisajes dentro de la ciudad…todo. Hay que ir. Y hay que volver.

Así que me dedicaré a lo anecdótico. Tengo algunas batallitas de esas que si te pasan en casa no das importancia pero que si te pasan fuera son fabulosas a las que dedicaré alguna que otra entrada. La carrera, corrida bajo la lluvia, la corrí de atrás para delante quedando al final en buen puesto (en la clasificación por nacionalidades gané. Por fin puedo decir aquello tan gracioso de que soy el primero de los españoles, aunque no fuésemos más de veinte) divirtiéndome mucho a pesar de las cuestas y del agua, o precisamente por ello, aunque si uno va a correr a Estocolmo lo de menos es correr. Si puedo decir que en el tema de organizar una carrera y en la atención al corredor cualquier carrerita popular que se celebre en el último pueblo de Valencia podría dar lecciones a los suecos, pero tampoco nos vamos a poner quisquillosos.

Especialmente emotiva fue la visita al Estadio Olímpico. Salimos a rodar temprano, nos acercamos, vimos una puerta abierta y nos colamos. A mí me temblaban las piernas. Recordaba al gran Jim Thorpe y me daban escalofríos. Nadie nos dijo nada. Nadie nos echó. Tampoco vimos a nadie. Nos dimos una vuelta, que realmente fue de honor, nos hicimos un millón de fotos y disfrutamos viendo y respirando en aquel estadio, tan vetusto ya, en ladrillo y madera, tan coqueto, tan pequeño, tan imponente.

También me hice unas cuantas fotos en un cartel gigante que anuncia la apertura del museo ABBA para el próximo mes de junio. Por eso digo, aparte de otras infinitas razones, que tengo que volver. En la oficina de turismo venden todos sus discos y tienen su propia sección. También tenían en la pared un disco de oro, platino, diamantes, rubíes, esmeraldas, rodio, rubidio, cesio, francio y polonio que conmemoraba la venta de trescientos sesenta millones de discos. Con razón le daban las gracias a la música.

Y no sigo por ahora, aunque, como ya he dicho, me quedan algunas cosillas que contar, tonterías que iré intercalando para que este blog no se torne azul y amarillo.

Cómo me gusta viajar. Y qué poco viajo.

P.D. El Atleti sigue líder.

9 comentarios:

fernando dijo...

Un viaje muy interesante. Suecia debe ser un país atractivo para visitar.

sí, sí, el Atleti sigue líder.

un abrazo.

Álex E. dijo...

Me alegra ver que no eres de esos que se contagian del amarillismo de Antena 3 y no tienes reparos en coger un avión. Es más, incluso viajaste en un low-cost. Voy a escribir algo al respecto...

3'14 dijo...

Ah... será por eso lo del síndrome de Estocolmo. Suerte que estuvisteis cuatro días, llegais a estar una semana y no volveis.

Me alegro que pudierais llevar a cabo esa aventura, que ahora que ya se nos viene "oficialmente" la crisis encima, lo más lejos que vamos a poder viajar muchos será a Benidorm.

Saludos desde mi zulo particular.

cucumber dijo...

tienes razon en lo de que las suecas no rematan, y mira que yo estuve una semana por ahí, esperando pero que si quieres arroz Sigbritt (nombre típico sueco)
te fijaste en el servicio tan malo que hay en la hosteleria sueca? que menos hacerte tu las albondigas te lo tienes que hacer tu todo.
esperamos mas anecdotario!!

El Impenitente dijo...

El planteamiento fue el que se hizo todo el mundo. Si hay un accidente por cada tres millones de vuelos, aún falta un montón para el siguiente. Además, me encanta volar.

Lo de Ryanair...bueno. La próxima vez (espero que haya próxima vez) miraré una línea de alto coste y si no hay mucha diferencia, igual me lo planteo.

Benidorm. Estuve dos años yendo, por motivos de trabajo, un par de veces por semana y tiene algo de fascinante. Debiera dedicarle una entrada.

Y no me importaría vivir en Estocolmo, del veintiuno de marzo al veintiuno de septiembre.

Todas las mañanas, en el buffet del hotel, me atiborraba a albondigas suecas. Y, efectivamente, lo tenía que hacer yo todo, aunque había unas cuantas camareras muy resultonas que, aunque no remataban, no eran desdeñables.

Slim dijo...

yo flipe el primer dia en un restaurante, no entendia nada!! y eso que aun acertamos a pedir las albondigas..jaja
pues los suecos si rematan. y bastante.

en cuanto a ryanair e iberia, si, HAY DIFERENCIA. , y cuando has de multiplcar por 4, mas aun.asi que yo seguire viajando con ellos, a ver si un dia me toca su LOTTO

SisterBoy dijo...

Jos espero que publiques fotos del viaje que una crónica sin fotos es muy sosainas.

Me interesa especialmente toda la información (con foto incluida) del museo de ABBA que sé de alguien que va a delirar.

elbé dijo...

Lo de viajar poco no lo dirás por este año...

El Impenitente dijo...

Espero que tu amigo sepa sueco.

http://www.abbamuseum.com/

Y este año no me quejo. Y en noviembre volveré a San Sebastián. Pero no salía de España desde el año 2001. Y ya tocaba.