martes, 6 de mayo de 2008

Todo te lo puedo dar menos el amor, baby

Un hombre de vida metódica, ordenada, anodina, gris, en vísperas de su boda se ve envuelto en una sucesión de acontecimientos disparatados que lo arrastran y le hacen ver su propia existencia de otra manera.

En Hollywood (“La fiera de mi niña” de Howard Hawks) combinan todo de tal manera que al final acaba bien. Nadie pierde, todos son felices, todos se dan cuenta a tiempo de sus errores existenciales y se les da la oportunidad de rectificar. Bueno, sí hay alguien que pierde que no es otro que el esqueleto del brontosaurio, pero es una pérdida menor. En realidad, no podía terminar la película de otra manera. Digamos que es una metáfora del efecto devastador que supone Hepburn en la vida de Grant (me gusta eso de digamos que es una metáfora).

En España (“Tres sombreros de copa” de Miguel Mihura) no se guisa igual. Un hombre ve pasar como una visión lo que es la felicidad y, una vez que la ha conocido e, incluso, la ha disfrutado, vuelve a su realidad que no es otra que, junto a su futuro suegro y padrino, dirigirse hacia la ceremonia. Sabe lo que es la felicidad, sabe que podría haber sido feliz y que nunca lo será, pero, resignado, vuelve al redil de donde jamás saldrá pues jamás osará rebelarse.

Y es que Hollywood no es España ni viceversa. Pero en este caso en concreto estas dos historias-película-obra de teatro tienen algo, en mi opinión, en común. Ambas dos son colosales.

6 comentarios:

SisterBoy dijo...

Si quieres puedes añadir otra a la lista de obras de ficción sobre el mismo tema "http://spanish.imdb.com/title/tt0053226/

Slim dijo...

eso no te lo puedo daaaaar... me encanta esa peli señor hueso

Arual dijo...

Ayss la Hepburn en LA FIERA DE MI NIÑA, y en tantas y tantas películas, si es que esa mujer era realmente una fiera.
Respecto a la obra de Mihura la leí hace mucho tiempo pero casi no la recuerdo, tendré que rebuscarla en casa de mis padres donde guardo la gran mayoría de mis libros por falta de espacio en mi piso y le echo una hojeada de nuevo.

cucumber dijo...

lo siento pero no creo que pudiera aguantar a una Hepburn de pelicula mucho tiempo, por muy encantandor que pareciera. y si las pelis son una cosa y la realidad otra ni mejor ni peor..

El Impenitente dijo...

No había oído hablar de esa película. Tomo nota para cuando llegue mi gran era de resarcimiento cinematográfico.

Hepburn debía ser tremenda. Aunque Tracy siempre me pareció un buen tipo,aunque se lo bebiera todo. Pero siempre estuve enamorado de Tracy Lord, no la actriz porno sino la que estuvo casada con C. K. Dexter Haven y que ahora se va a casar con George Kittridge, boda que va a cubrir Macauly Connor para la revista Spy.

SisterBoy dijo...

Lo de que se lo bebía todo es quedarse corto. Una vez vi un documental sobre su vida y una de sus aficiones era alquilar una habitabión de hotel y plantarse alli con una maleta conteniendo seis botellas de whisky. El tipo se metia en la bañera, se las bebia todas durante el fin de semana y luego se largaba.