lunes, 21 de abril de 2008

Doble aurora boreal

Tiene mi crío una pizarra metálica con un montón de números pegados por imanes. La pizarra está colgada y muerta de risa. De vez en cuando se acuerda de ella, juega un rato y nos pasamos quince días encontrando numeritos por cualquier rincón de la casa ya que jugar con ellos consiste en esparcirlos y esconderlos en los sitios más inverosímiles.

Era mitad de marzo. Estaba el crío muy silencioso. Me acerqué y lo vi jugando con la pizarra.

-Si vas a jugar con los números después los recoges. No quiero encontrármelos por todas partes.

Se me quedó muy serio mirando y, con sus cuatro años, respondió.

-Pero, papá, ¡que ya se ha terminado noviembre!

Ante tamaño argumento no pude por menos que decir.

-Hijo mío, haz lo que quieras. Ya lo recogeré yo.

8 comentarios:

Sett dijo...

Jojojo,que grande el chaval!!!

Será un gran compañero de tertulias existenciales en su adolescencia

Juan Rodríguez Millán dijo...

Me encanta la lógica de los críos, de verdad, me encanta...

Toupeiro dijo...

jajajajaja
Tu empieza cediendo ahora que tiene 4 años que cuando tenga 14 ya veras lo que se inventa.

J.P. dijo...

jajaj, qué grande, como saque un poco de los dos no vais a poder con él...

SisterBoy dijo...

¿No habrá entrado en la fase del por qué por qué por qué?

Slim dijo...

se ha saltado la fase del porque y ya se da la explicacion a si mismo. este chico promete.-

3'14 dijo...

Los críos de hoy están fuera de control (y no pretendo con ello hacer un alegato de la terrible juventud de hoy en día y lo fantásticos que éramos nosotros a su edad, porque sería de una falsedad y una hipocresía descomunal...), pero sí es cierto que avanzan a pasos gigantescos! El mío el otro día le dije que hiciera el favor de no hablar con chulería y guardar respeto, dirigirse a los demás con la educación que a él le gustaría recibir... Asintió y acontinuación me espetó un: Y tú tambén, eh mamá?

El Impenitente dijo...

Mi crío la fase del por qué y para qué se la está dejando, pero poco a poco. De vez en cuando nos da unas palizas de mil demonios.

Pero promete. Muchas noches me lo llevo a acostar y nos contamos cuentos el uno al otro y los suyos son infinitamente mejores que los míos, completamente surrealistas.

Espero que con catorce sea como ahora y no me venga con que está enamorado.

Y ya sabes, Pi. A tratar con respeto a los demás que hay que dar ejemplo-