viernes, 31 de julio de 2026

Mathieu

El domingo pasado volvíamos mi hija y yo en el coche. Por la radio sonaba la retransmisión de la última etapa del Tour, la de los Campos Elíseos que, desde los Juegos de 2024, tiene tres subidas a Montmartre, lo cual ha permitido que se pase de una jornada festiva e intranscendente a una etapa donde el espectáculo es posible (como la del año pasado, con un duelo entre Pogacar y Van Aert inolvidable). A mi hija, sorprendentemente, el ciclismo le resulta entre indiferente y molesto y llevaba, por tanto, sus auriculares puestos y me miró con el rabillo del ojo con gesto condescendiente cuando empecé a gritar como un loco. ¿La razón? Había ganado la etapa Mathieu.


El ciclista de la foto es Mathieu van der Poel. Pensaba añadir ahora su origen, sus características, su currículo. Incluso el vídeo de ese final, junto a Pogacar, otra bendición que el ciclismo nos ha regalado. Pero eso serían datos. Serían razones. Serían argumentos.

Los goles de Fernando Torres siempre fueron algo más que goles. Los golpes y los títulos de Roger Federer también eran diferentes. Igual que cada derrota o cada victoria de Mark Selby. ¿Por qué? Entiendo que la respuesta sería la misma o muy parecida a ¿por qué nos enamoramos? No tiene explicación, al menos no la tiene lógica. Yo no la tengo, desde luego. Podría empezar a explicar, a justificarme. Pero mejor me callo. Porque excede a mi razón. Porque son una pasión. Y la pasión se pude compartir, pero jamás se puede explicar.

Mathieu es una pasión. Su actitud en la bicicleta, su comportamiento, la forma en que compite, en que gana, la manera en que es derrotado, su osadía para intentar algo extraordinario, su gesto de “bruta bestia” en carrera, su sonrisa de niño bueno en el podio, ser nieto de Poulidor. Todo esto sería un porqué. Y podría valer. Pero hay otros ciclistas que tienen también el poder de emocionarnos y de ponernos en pie (qué Tour este último. Qué Tour). ¿Qué tiene van der Poel para que sus victorias me llenen los ojos de lágrimas y me hagan gritar y abrazar al más cercano? ¿Qué poder tiene para traspasar barreras de edad, de incredulidad, de escepticismo y llevarme a enarbolar su bandera? ¿Por qué van der Poel? ¿Por qué Mathieu?

Sí que voy a enlazar el vídeo de ese final de etapa. Sería más completo con el ataque de van der Poel y Pogacar en la tercera ascensión a Montmartre y los relevos hasta llegar al último kilómetro. Si no encuentras la respuesta al por qué en este vídeo, pero sientes que lo entiendes…qué grande es Mathieu, ¿verdad?


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