miércoles, 5 de agosto de 2026

Sienna

Íbamos mi hija y yo escuchando a The Marías (solución de consenso). Comenzó a sonar una canción titulada “Sienna”. No es de mis favoritas. Mi hija comentó -siempre me conmueve. -Tampoco es para tanto. - ¿Tú te has fijado en la letra?

No me había fijado. “Sienna” es una canción que habla de una niña que no nació. Josh Conway y María Zardoya son la base de The Marías y los compositores de las canciones. Eran pareja. Dejaron de serlo. Y aquí escriben a la hija que no tuvieron y que ya no tendrán juntos. No fue un aborto. No llegó a ser concebida. Pero habría sido muy linda. Habría sido como tú, con tu carácter. Habría corrido como tú. Habría saltado a la piscina como tú. Les habría cantado a nuestras mascotas como hacía yo. Habría sido tan sensible como tú. Veo su cara en el bosque. Y luego desaparece.

Pudo ser. Dicen que es la frase más triste. El camino que no se recorrió. La posibilidad perdida. La renuncia. Sienna pudo ser. Y la desazón de mi hija está fundamentada.

En un discurso de agradecimiento Javier Marías escribió lo siguiente:

Cuando se habla de la vida de un hombre o de una mujer, cuando se hace recapitulación o resumen, cuando se relata su historia o su biografía, sea en un diccionario o en una enciclopedia o en una crónica o charlando entre amigos, se suele relatar lo que esa persona llevó a cabo y lo que le pasó efectivamente. Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido o de lo que hemos logrado y de lo que hemos realizado, como si fuera tan sólo lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que la vida de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser.

Supongo que tiene razón.

Pero, en igual medida, no.

Lo que fue y lo que pudo ser no pueden estar a la par.

No podemos ser tanta tristeza.

No lo somos.

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