lunes, 13 de julio de 2026
Tú vales, chaval: ingeniero
Tal vez sea un punto y seguido, pero es un hito. Un hito para celebrar, para conmemorar. Y no sólo con la enésima ceremonia de graduación, que ya vendrá. Ingeniero. Eres ingeniero. Te lo has ganado. Por trabajo, por capacidad, por entrega, por actitud, por talante, peleando, disciplinado, con orgullo, con rabia, con dignidad, con alegría, con todas las supersticiones del mundo, con compañeros, con amigos. La universidad ha entrado en ti como tú entraste en ella y esa compañía no te dejará nunca, ya lo verás. Y has terminado dando, en mi opinión, una lección. Porque podrías haber elegido un Proyecto, un Trabajo de Fin de Grado para salir del apuro sin más complicaciones. Y decidiste ser útil. Y no para una masa anónima. Ser útil en la aldea del Secarral, ser útil desde el corazón. Con más o menos datos, con propuestas que serán o no factibles, pero con voluntad, volcado, entregado para poder lograr el mejor resultado, siendo, no lo vamos a ocultar, muy pesado (iba a poner tenaz, pero no era la palabra justa) para conseguir ideas, conseguir información (creo que tienes que darle las gracias a más de uno). Tu Proyecto tiene una valoración, una nota. pero, sobre todo, tiene alma. Porque tú tienes alma. Porque ya eres ingeniero, sí. Y también algo más que eso. Mucho más. Porque tú, hijo mío, eres extraordinario.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario