domingo, 26 de agosto de 2012

Para Marta

Escribo esta vez con mi mejor letra posible. Espero que se entienda.

Querido diario:

Porque no sé por dónde empezar, por las horas en la piscina, por las horas en el bar de la misma, por todos los kilómetros corridos, nadados y en bicicleta, por las carreras, por la competición de natación, por las dos marchas ciclistas, por haber aprendido a respirar por la izquierda cuando nado a crol, por ser un cateto en el reino de Los Guapos, por haber descubierto que mi sitio natural está en un escenario agarrado a un micrófono cantando rancheras (No me amenaces. No me amenaces), por los tres primeros cuartos de la final olímpica de baloncesto, por la carrera de Rudisha en la final de ochocientos en Londres, por el triunfo de Federer en Cincinatti, por todo el calor pasado, por todo lo comido, por todo lo bebido, por todas las veces que dije que no volvía a beber nada con gas, por las siestas en las que, como en el chiste, uno al despertarse no mira el reloj sino el calendario, por los dos peludos que tocaron para los cuatro gatos que fuimos a aquel concierto, a pesar de que no hicieron caso de ninguna de mis peticiones (“Yer blues”, “Lodi”, “Love her madly”, “Nobody knows you when you're down and out”), por la zurda del máximo goleador de la competición infantil de fútbol sala, por todo lo criticado, por todo lo reído, por la obsesión gatuna de Albert Lee, porque si no fuese por la campana del reloj de la iglesia nunca sabríamos qué hora es, por lo que supone tener un balneario al alcance de la mano cuando uno está viviendo en el corredor de la muerte, por la capital del secarral, por la aldea del secarral, por Ana, por lo mucho que han disfrutado mis críos y por todo lo que aún nos queda por vivir y disfrutar quiero que todas mis vacaciones veraniegas sean siempre como éstas.

12 comentarios:

SisterBoy dijo...

Pensé en tí en la final de 800

Arual dijo...

Veo que has disfrutado eh!!

El Impenitente dijo...

Pues no lo he pasado mal, no.

Y la final de ochocientos de Londres ya forma parte de la historia del atletismo y de la historia del arte.

Petrarca dijo...

Sólo puedo decir: ¡Felicidades!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Es tentador decirte aquello de "y para todo lo demás, Mastercard", pero me limitaré a felicitarte por un verano tan estupendo. Y añado que de la historia del pensamiento universal, que hasta a mí, poco desarrollado mi gusto por las pruebas atléticas que no sean de velocidad, me tenía de pie sobre el sillón.

El Impenitente dijo...

Vaya, gracias. Y acaban de repetir en Teledeporte todo el atletismo en pista de Londres. Me lo he tragado entero. Me he vuelto a emocionar. Y, Juan, dale una oportunidad al fondo. Farah, etíopes y keniatas se lo merecen.

Altosybajos dijo...

Bienvenido a la p... realidad.
¿Hemos ganado muchas, pocas, las justas, las merecidas, medallas olímpicas?
Nueva temporada y los coleccionables por fascículos en la tele.
Lo dicho, enhorabuena por el veranito y a ver si nos vemos rio arriba rio abajo. Y no me río.

El Impenitente dijo...

¿Medallas olímpicas? No soy demasiado partidario del medallero. Eso de contar medallas y de que todas valgan lo mismo no me parece bien, pero bueno. Supongo que sacaríamos las justas, aunque fue una pena el balonmano masculino contra Francia. Y Ruth Beitia estuvo fabulosa. Sin medalla, pero fabulosa.

Y yo ya estoy río arriba, río abajo. Y sí que me río.

Slim dijo...

me alegro de que lo hayas pasado tan bien. las vacaciones son el mejor invento de la humanidad...ahora a esperar las siguientes.

El Impenitente dijo...

¿El mejor invento? Seguramente. Desde luego que bien lo pasamos cuando nos dejan que disfrutemos de nuestro propio tiempo.

Anónimo dijo...

Soy la chica de la que te gustan los "andares".... ;-)

Solo quería decirte que me ha encantado esta entrada. Yo también me alegro de que hayas compartido con todos nosotros esos maravillosos ratejos villaescuseros. Y espero que en el futuro sigas a nuestro lado.

Un besazo!!!!

El Impenitente dijo...

Vaya, qué sorpresa.

Pues no tengo intención de irme. De hecho lamento no haber compartido más ratejos (porque es cierto que allí no son ratos sino ratejos) con vosotros en el pasado pero, bueno, aún estoy a tiempo de disfrutar y de seguir disfrutando. Porque me lo he pasado en grande, la verdad.

Otro beso para ti. Bienvenida seas y, vayas donde vayas, hazlo siempre con esa cadencia y esa armonía.