jueves, 8 de enero de 2009

Y no estar loco

Bueno, vuelta al tajo. Me ha gustado eso de tener vacaciones de maestro. No he hecho nada que no pensase hacer: aceituna, San Silvestre, Tolstoi, Capote, cumpleaños, ciscarme en el Atleti y engullir a cualquier hora y por cualquier motivo. O sin motivo. Vuelvo a afirmar que sólo hay una cosa en el mundo peor que ir a IKEA y es armar un mueble de IKEA. Admiro con toda mi alma al barbas de Bricomanía: apretar un tornillo me parece algo propio de superdotados. Un año más regalos de Reyes dos, regalos de cumpleaños cero y, un año más, en Navidad ha hecho frío. Es lo que tiene el invierno por el secarral.

Vuelvo con los mismos hábitos. He pensado comenzar el año (feliz año, por cierto) con una letra de canción. Pensé en iniciar algo parecido a una sección con letras que pretendan justificar de una manera emotiva, sentimental o poética situaciones irregulares, anómalas, tal vez amorales y en muchos países, o en todos, incluso delictivas. No creo que llegue a ser una sección pues, por ahora, sólo tengo tres ejemplos aunque confío en ir encontrándome por el camino algunos más.

Empiezo la pseudosección con “Corazón loco”, canción que justifica de manera convincente el adulterio, escrita por un tal R. Damemberg y que popularizó el grande entre los grandes Antonio Machín.

No te puedo comprender,
corazón loco.

No te puedo comprender
y ellas tampoco.

Yo no me puedo explicar
cómo las puedes amar
tranquilamente.

Yo no puedo comprender
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez,
y no estar loco.

Merezco una explicación,
porque es imposible
seguir con las dos.

Aquí va mi explicación,
pues me llaman sin razón,
corazón loco.

Una es el amor sagrado,
compañera de mi vida,
esposa y madre a la vez.

La otra es el amor prohibido,
complemento de mis ansias
y a quien no renunciaré.

Y ahora puedes tú saber
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez,
y no estar loco.
Y no estar loco.
Y no estar loco.

Esta canción resulta convincente pero en abstracto, porque práctica en sí no es. A las tres de la mañana un amigo todo mohíno te confiesa querer a dos mujeres a la vez y no estar loco y te explica entre lágrimas lo del amor sagrado y lo del complemento de sus ansias y te abrazas a él, le apoyas y te bebes tres cervezas más. Pero no me veo delante de Ana tratando de hacer que entienda y que sea comprensiva con mi doble vida. Y me veo afilando toda mi colección de cuchillos de Albacete si fuese ella quien empezase su argumentación.

Pero estas canciones me hacen volver a aquello del Vautrin de Balzac de que no existen los principios, sólo las circunstancias. Todo es justificable. Todo es argumentable. Todo se puede legitimar. Todo se puede defender. La conciencia es maleable. La ley es interpretable. ¿Qué está bien? Puestos a llevar todo hasta el extremo ¿Existe el bien en esencia?

El caso es que no pretendía dar que pensar.

12 comentarios:

Slim dijo...

feliz año nuevo.

yo seria peor, yo te amenazaria con un cuchillo de albacete mientras te hacia montar tres o cuatro muebles del IKEA, y sin pasarte el tornillo Golstrummm...

3'14 dijo...

Desde una mirada retrógrada en la que, a la esposa y madre no se conciba verla también como el complemento de las ansias de su compañero, pues es justificable, claro... Tan justificable como, existiendo legalmente el divorcio, la pena por adulterio fuero poco menos que la guillotina.
Mi idea es que, si amas a dos o más personas a la vez (seamos generosos) y no eres capaz de estar con una sola, mejor quédate solo (y acuéstate con quien quieras, o mejor dicho, con quien puedas). No creo que las relaciones con más de dos miembros (y no me refiero a fálicos exclusivamente), acaben bien. vamos que la expresión de: donde caben dos, caben tres. No se ajustaría a mi forma de entender el complejo mundo de la pareja (par, duo, dos) Adelante por quienes defiendan el amor libre, sin ataduras ni compromisos, pero eso sí, de igual derecho por ambas partes.

Vamos, que resumiendo, yo ya guardo los cuchillos afilados por si es necesario.

Deckard dijo...

Pues a mi me gusta montar muebles de IKEA, claro que siempre me han gustado los puzzles. Si usas un destornillador eléctrico se montan solos.

elbé dijo...

Eres un romántico.

Lo que siento es no haber ido este año tampoco a la San Silvestre. Podemos ir quedando para la del año que viene.

SisterBoy dijo...

Como he dicho ya más de una vez, me gusta ir a Ikea, los muebles son bonitos, se desayuna a un euro y te haces con un mazo de lápices pequeñitos que son una monada.

Lo de amar a dos mujeres no creo que sea posible, al menos en mi caso. Es una cuestión de pereza

El Impenitente dijo...

Dos perritos calientes me comí en IKEA. Las penas con pan, pues penas empanadas.

No sabes cuánto me alegra verte por aquí, Deckard. Y más me alegra saber que puedo contar contigo para cuando tenga que perpetrar el montaje de otro mueble de estos. Prometo facilitarte un destornillador eléctrico, cerveza, conversación y también prometo no meterme en ningún momento con el tarugo innombrable, perdón, con Raúl.

¿Romántico? Prefiero decir sentimental. O emotivo.

Yo creo que sí que se puede amar a dos mujeres a la vez. Y a muchísimas más. Otra cosa es tener que darles conversación y festejar con ellas. Eso sí que da pereza. Y no hay tiempo.

La San Silvestre sigue siendo una carrera preciosa. Elbé, del año que viene no pasa.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, si tu amaras a dos mujeres a la vez, con tu trabajo, el blog, y correr, las mujeres acabarían liadas entre ellas.Mira, pues va a ser una idea.

fernando dijo...

te deseo un feliz año. Yo soy un patán en cosas de bricolaje. Puedo organizar una mundial si me pongo a ello jajaj: y mira que parece fácil montar el mueble de IKEA, pero luego se complica siempre.

un abrazo.

El Impenitente dijo...

No sería mala historia, no. Y que la cantase Rafaella Carra. Porque tenía una mujer dentro del armario y se metió la otra y no salieron de allí pues para hacer bien el bolloamor hay que venir al sur y es que, que fantástica esta fiesta en la que descubrí tu amor y mandé a hacer puñetas al atleta bloguero.

Deckard dijo...

¿No os habéis parado a pensar que al quejaros por el montaje de los muebles de IKEA sois un cliché?

Yo te monto los muebles, pero en alguna parte de tu casa quedará una foto de Don Raúl generando energía maligna en plan cementerio indio de Poltergeist.

El Impenitente dijo...

¿Un cliché? Seguramente. A veces tengo la sensación de que parezco alguno de los gilipollas del Club de la Comedia.

La efigie tamaño natural del Cholo Simeone que habita en mi casa anulará cualquier energía negativa, aunque sea la energía de tu amigo, que mira que es negativa.

J.P. dijo...

Montar los muebles de Ikea es lo más fácil que puede haber en éste mundo.
Vamos, ni las cartillas de Micho.
Hasta el innombrable Raúl seguro que lo hace con los ojos cerrados y las puernas arqueadas.

¿Amar a dos mujeres? Y tres, y cuatro si puede ser...

Bueno, me vuelvo al pueblo, me han jodido en el trabajo antes de empezar.
Ya te contaré.
Esta semana no me apetece hacer crónicas, y mira que me iba a reir de vosotros...