martes, 7 de octubre de 2008

Birger Jarl

Tuvimos que coger un taxi para ir, en Estocolmo, desde la estación al hotel. No estaba muy lejos pero era la una de la mañana. El taxista resultó ser un griego que llevaba veintidós años por Suecia. Un tío muy risueño que hablaba un inglés tan malo como el mío, así que fuimos charlando amistosamente.

-¿De dónde vienen?
-De España venimos.
-(Riéndose). Yo tenía un amigo español. Manolo. De Canarias. Pero vivía en Barcelona. Taxista, como yo. (Gritando) Manolo. Manolo.

Estuvo riéndose un rato a carcajadas.

-Y el Barcelona perdió. Qué malos. Uno a cero. ¿Con quién perdieron?
-Con el Numancia.
-(Veinte segundos riéndose)¿Dónde está Numancia?

Es complicado explicar dónde está Soria en inglés, así que le dije que estaba junto a Madrid y se quedó tan ancho.

-¿Y de qué ciudad son ustedes?
-De Valencia.
-¿Valencia? Ni idea. ¿Dónde está? ¿Cerca de Portugal o cerca de Francia?

Dos finales de Champions, la Copa del América, el Papa, el Mundial de Atletismo, la Fórmula 1, Calatrava tirando con pólvora de rey como si no costase y me pregunta dónde está Valencia.

-¿Sabe usted dónde está Alicante?
-Claro. Por supuesto. Aquí todo el mundo sabe dónde está Alicante. Y Benidorm. (Gritando) Benidorm. Alfaz del Pi.
-Pues un poquito más arriba.

Paquito Camps, toma nota.

11 comentarios:

Arual dijo...

Jajaja!! Qué disgustazo tendrá el Camps como se le ocurra leer tu blog!!! A mí por este mundo siempre me toca decir que vivo cerca de Barcelona para simplificar xddd!!!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Je, je, je, todavía me estoy riendo... ¡Qué idea les acabas de dar a los genios del márketing turístico! Nada menos que montarse en taxis de otros países para saber lo que vende... Paténtala, que lo mismo algún genio la vende como propia...

Juan Rodríguez Millán dijo...

Je, je, je, todavía me estoy riendo... ¡Qué idea les acabas de dar a los genios del márketing turístico! Nada menos que montarse en taxis de otros países para saber lo que vende... Paténtala, que lo mismo algún genio la vende como propia...

El Impenitente dijo...

Vigila tu parkinson, Juan.

Marina Khalo dijo...

Bueno, míralo de esta manera. Si te hubieses tropezado con un americano de U.S.A, la referencia habría sido a 5178 Km de New York City, atravesando un gran charco y a 228km de Ibiza.
“No flamenco”, “no macarena”, “no pocholo”… ( con su propio y singular, punto de hortera, que también lo hay. Toma nota Rita.).

Juan Rodríguez Millán dijo...

Lo vigilaré, pero este parkinson se lo debo a Blogger, no es cosa mía, que conste...

El Impenitente dijo...

No sería mal trabajo recorrerse todas las principales ciudades en taxi hablando con los taxistas.

Comprobaré si son exactamente 228 kilómetros lo que hay de Ibiza a Valencia.

Álex E. dijo...

Curioso, yo he estado en Alicante y Alfaz del Pi, y no fui a Benidorm porque tenía cosas mejores que hacer que ir a semejante sitio (¿de cerca es tan feo como parece desde la autopista?), pero a Valencia no me he acercado...

Claro que igual el 12 de noviembre nos toca jugar allí.

fernando dijo...

jajaja o sea la fiesta y la playa dan más publicidad a Alicante. Siempre resulta curioso ver lo que conocen de nosotros en el extranjero. Un abrazo

3'14 dijo...

Como para explicarle al taxista que en ese momento él estaba en la luna de Valencia.

Pero como no vamos a confundir a los turistas, si en las Ramblas de Barcelona, todavía en las tiendas de souvenirs (o recuerdos, propiamente dicho), todavía venden flamenquitas, toreros e incluso sombreros mejicanos!!!

Disfruta del puente pellejo, que ya me llegará el momento de la dulce venganza para echártelo en cara en algún momento.

El Impenitente dijo...

Se acabó el puente.

Benidorm es tan feo como se ve desde la autopista. Pero es fascinante. Yo estuve dos años yendo un par de veces por semana y nunca dejaba de asombrarme. Siempre pensé que algún día debiera dedicarle una entrada.

No os ha tocado Valencia. Una pena. Seguimos con los intercambios gastronómicos pendientes.

La Feria de Abril en Barcelona es más grande que la de Sevilla. No sé de qué te sorprendes.