miércoles, 6 de agosto de 2008

El hombre asíntota

Ya que he abierto la espita, prosigamos con las manías.

Tuve que hacer recientemente, por temas laborales, un recorrido en coche no demasiado largo con alguien conocido pero no en demasía. Vamos, que habíamos coincidido en una obra y fuimos juntos a ver un trabajo. Llegó puntual, me recogió y partimos.

Nada más subir al coche, nos saludamos y pulsó el play del equipo de música. Comenzó a sonar Paulina Rubio. Empezábamos bien. La conversación arrancó directamente en el monotema, es decir, en la situación económica actual, que él calificó repetidas veces como de “muy heavy”. Tras la crisis, las vacaciones, que para él eran fundamentales porque “hay que desconectar, cargar las baterías y cambiar el chip”. Después de haber cambiado el chip un millón de veces me comentó que veraneaba con su familia desde hace años en el mismo sitio porque allí siempre se lo “pasaban genial”. Le sonó el móvil. También llevaba a Paulina Rubio como politono sonitono.

Yo tenía escalofríos. Entre la Paulina, el muy heavy, el cambio de chip, la recarga de baterías y el genial me temblaba todo el cuerpo. No llegábamos nunca. Y sólo pensaba –como ahora me diga que algo es “como muy” o “superfuerte” o como haga el símbolo de las comillas con los dedos índice y corazón de ambas manos me tiro del coche en marcha. Y como quiera que nos tomemos un café y se le ocurra pedir la cuenta al camarero haciendo el gestito ese de escribir en el aire lo rajo, te juro que lo rajo. Ningún juez me condenaría por haber hecho un bien tan enorme a la sociedad.

11 comentarios:

Marina Khalo dijo...

Tras lo leído, debería entrar mi comentario en apotema. Uniendo el hombre paralelo, asíntota, con cualquiera de sus lados. Pero me temo, que mi escasez de pericia me llevaría más a la tangente. Sirva esto para marcar distancia discontinua, cortés y educadamente próxima.
Tanto vos como servidora, sabemos que con el tratamiento de alteza lo mismo te llaman leño como te dan una estocada. Ciertamente el hábito no hace al monje, ni lo cortés a la meretriz. Y ya que estamos en confianza y el lenguaje pomposo me aburre, te contaré una anécdota.
Tengo un amigo, tan antagónico a tu compañero de coche, que de Paulina solo conserva las mechas de su tinte en el día del orgullo gay. Estuvo un tiempo trabajando de ermitaño, cuidando un oratorio en lugar muy medieval (por cierto) alejado del mundanal ruido y por más compañía que un perro pequinés al que lo llamó “Comotú”. Comotú seguía los pies de su amo sin dar síntoma de pijerío. Ni iba a la última moda, ni su forma de ladrar era afectado y ni entre sus gustos musicales se encontró ninguna pedorra de turno, que no fuera los aullidos lastimeros de una pastor alemán abandonada (por algún parroquiano joputa) que fue adoptada de inmediato (con lo cual ya eran tres y parió la burra). Al tema, que me voy por la tangente.

El asunto es que llegó el obispo de la zona a visitar a mi buen amigo (que dicho sea de paso, desahogaba sus deseos carnales cada 30 días en un haman gay de la costa). Su ilustrísima le preguntó en un alarde de amabilidad franciscana cómo se llamaba el can tan bien domesticado. A lo que el interrogado contestó por cortesía:

-Comousted

-¡Ah!...Don José

-No….comotú


Tal vez lo propio entre animales sea presentarse por detrás más que por delante. Lo cual no descarta que algunas actitudes, a los de nuestra especie, nos del por culo.

Un saludo veraniego

3'14 dijo...

O sea... ¿que no te gusta Paulina? pero que fuerteee

Lo de los tonos y politonos con cancioncitas más o menos de moda en el móvil, por no hablar de lo que tienes que soportar cuando llamas a alguien y mientras esperas a que responda al teléfono te obligan a estar escuchando la bs de Titánic, puedes añadirlo a mi lista de manías y fobias.

¿Quieres otra? La gente que parece volverse gilipollas cuando se dirige constantemente a cualquier niño con una entonación infantiloide con una cantinela y usando diminutivos y palabras inventadas para denominar lo que ya de por si tiene su propio nombre. ¿Qué dices chiquitín?¿Que te has hecho popó? uy uy uy... vamos a limpiar ese culete... puag

El Impenitente dijo...

Yo soy de Thalía, y los adoradores de Thalía odiamos a Paulina. Ahora, no me pidas que te diga dos canciones de Thalía porque no tengo ni idea.

A mí también me ponen nervioso los que hablan siempre con diminutivos.

Me gustan las distancias discontinuas. Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no.

Y más bonito Donjosé que Comotú, dónde va a parar.

Y valiente ermitaño que sólo resiste veintinueve días.

Tuve una amiga que se llamaba Estilita. Esto no tiene nada que ver, pero una de mis múltiples ilusiones futuras, cuando pueda dedicarme por fin a la misantropía, es la de vivir sobre una columna.

SisterBoy dijo...

Yo tuve una compañera de coche durante diez meses pero gracias a Dios resultó ser una persona interesante, era colombiana (lo que de por sí ya resulta bastante interesante) y contaba unas historias geniales de la guerrilla. Supongo que tuve suerte.

Yo cuando viajo con alguien en coche siempre apago la radio, me parece una norma de cortesia.

Ya sabes que te apoyo en lo de la señal de las comillas pero con lo de pedir la cuenta por ese gesto me parece una cosa de lo más útil. Además al camarero le ahorras un viaje.

Marina tú historia me ha recordado al chiste del perro "mis tetas" :)

SisterBoy dijo...

P.D.

Odio las pausas musicales en las llamadas de teléfono ¿por qué la gente le tiene tanto miedo al silencio? ¿no es mejor un silencio introspectivo que oir "Yesterday" cantado por un coro de trillizas?

Juan Rodríguez Millán dijo...

Aquí si coincidimos, je, je... Eso de ambientes tensos en trayectos y/o oficinas, eso de acabar hablando de nada (la economía, el tiempo, etc.), y eso de tragarme los politonos de los demás no va conmigo, no...

elbé dijo...

Me estoy empezando a preocupar por ti. En serio.

El Impenitente dijo...

Hay pocas cosas que mejoren el silencio. Aún así poca gente soporta el silencio.

¿Cómo sabes que son trillizas?

Nunca he tenido compañeros de viaje salvo los familiares y creo que mi compañero ideal sería aquel que tuviese gustos musicales similares a los míos para así poder ir cantando.

Ya te digo, Elbé, que voy a pasar una vejez muy mala.

SisterBoy dijo...

Lo decía por las Trillizas de Oro de Julio Iglesias

El Impenitente dijo...

María Laura, María Emilia y María Eugenia. Fueron breves pero intensas.

Me gustó mucho tambien "Los viajes de Sullivan". Qué guapa Verónica Lake. Y qué pequeñita.

Pobre Verónica Lake.

SisterBoy dijo...

¡Veronica Lake! su pelo hacia furor, las mujeres lo copiaban lo que acabó por suponer un problema nacional ya que esos pelanaganos dificultaban el trabajo de las mujeres en las fábricas durante la IIGM así que el Gobierno terminó por pedir a Veronica que se cortara el pelo.